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viernes, julio 21, 2006

Cuando sólo queda el dolor...


Llorar...
Llorar de pena.
Llorar de felicidad.
Llorar por nostalgia.
Llorar por que sí...

Es raro que a veces nos den ganas de llorar sin razón alguna, debe ser que nuestra alma quiere librarse de un sentimiento que desconocemos, o tal vez quiere hacernos ver que estamos sintiendo algo cuando creemos que no es así. Ya no recuerdo la razón de la última vez que lloré, solo sé que fue hace bastante tiempo, más de dos años de seguro, por lo menos desde que me di cuenta de que las lágrimas debían guardarse para cosas que de verdad importaran, si alguien me llevara a Europa, lloraría, si alguien lograra herirme de verdad, lloraría, hay tantas cosas por las que llorar, y tantas otras por las que no vale la pena hacerlo. A veces siento ganas de derramar una lágrima, pero no una lágrima de pena, o una lágrima de felicidad, sino una lágrima de necesidad, necesidad de liberar una parte de mi...pero no lo hago, la retengo y la olvido, no lo hago por que piense que los hombres no lloran, o por que crea que llorar me hará debil, lo hago por que creo que ya derramé muchas lágrimas en el pasado y solo una ínfima parte de ellas fueron por una justa causa. Me siento mal por retener esas lágrimas, pero lo hago, tal vez algún día vuelva a llorar, tal vez algún día encuentre una verdadera razón para hacerlo.

Sean felices, pero no olviden llorar, por que el alma necesita liberarse de lo reprimido.

P.D: el título no tiene nada que ver con el texto o mi estado anímico o físico, es solo una frase que se me ocurrió y me gustó.

Saludos